sábado, 24 de noviembre de 2012

Efectos Psicológicos del proceso de exclusión







El pasado día 16 tuve la oportunidad de asistir al curso EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL PROCESO DE EXCLUSIÓN,organizado por SOLIDARIOS,organización a la que pertenezco y en la que colaboro cada martes.El lugar fué en LA CASA ENCENCIDA y dirigido por Juan Antonio Illán, licenciado en psicología, por la Universidad de Comillas.
Seguimos viendo a personas viviendo en nuestras calles; sobreviviendo sin recursos al hambre y al frío,una realidad a la que no podemos dar la espalda.Los resultados de las últimas investigaciones sobre exclusió nen España revelan la dificultad de las políticas sociales para disminuirla y,especialmente, para lograr reducir la exclusión extrema.Las personas sin hogar son la expresión más dramática de los procesos de exclusión social extrema.
Toda crisis en la historia de los seres humanos ha producido simultáneamente vidas desahuciadas, gentes desesperanzadas y perdedores;pero, a la vez, la misma crisis despierta la creatividad solidaria, la responsabilidad colectiva, la emergencia de la conciencia y una abrumadora multitud de alternativas. La misma realidad que nos destruye, es también la que nos construye. Como dijo poéticamente Hölderlin, “en el lugar del peligro surge la salvación".
Lo que empezó siendo crisis financiera, está siendo también una crisis medioambiental,una crisis alimentaria, una crisis energética, una crisis humanitaria…
Pero también nacen destellos de alternativas solidarias y síntomas de lucidez. La generalización de los perdedores,una consecuencia, no menor, de la naturalización de la crisis consiste en generalizar la sensación de pérdida; como el tsunami que no diferencia a las víctimas y extiende a todas las clases sociales y grupos poblacionales sus efectos destructivos. Del mismo modo, todos hemos perdido con la crisis: perdieron los bancos, perdieron las multinacionales,perdieron las empresas, perdieron los altos ejecutivos,perdieron los trabajadores, perdieron “los que piden”. Todos estamos en el bando de los perdedores. Si todos somos perdedores, nadie tiene responsabilidades para con el otro, porque sus energías se centran en sí mismos. Y, como todos somos perdedores, quedamos excusados de ocuparnos de los otros y el desinterés es mutuo.El desinterés por los otros es el peor resultado de la crisis.
Lo extraordinario es reconocer que, fuera de la propia tribu, existen seres iguales a nosotros, que el mundo alberga a otros seres parecidos,pero con igual dignidad y derecho. Se trata de favorecer la identidad común, aquello que nos une. “La idea de que todos los pueblos del mundo forman una humanidad única no es ciertamente consustancial al genero humano”, escribe Finkielkraut.
 “Es más,lo que ha distinguido durante mucho tiempo a los hombres de las demás especies es precisamente que no se reconocían unos a otros".

¿Para que estar aquí despierto esta mañana? Por si amanece.

Saludos