domingo, 23 de diciembre de 2012

El entendimiento y la comunicación.

Pensaba que ya no iba a postear mas por hoy, pero acabo de recibir un video de mi amiga Charo, que me ha encantado y he empezado a pensar sobre este tema, seguro que todos nos hemos visto identificado alguna vez. Merece la pena verlo. Gracias Charo.


Para tener una buena comunicación es necesario estar en un estado receptivo, es decir, estar dispuesto no solamente a ser escuchado, sino a escuchar. La comunicación no es nada más que me escuchen, sino saber escuchar con una claridad de mente y con flexibilidad. Es de ida y de vuelta. Lograr esto, sobre todo con la pareja no es fácil, pues generalmente, entre más cercana es la relación, esto nos cuesta más trabajo. La pareja muchas veces es con quien yo voy a descargar mis estados de ánimo, el coraje, el estrés, mis frustraciones, etc. Esto se debe, generalmente, a que sólo me estoy escuchando a mí mismo a través de mi diálogo interno, no estoy escuchando al otro. Pero esto no termina aquí, poco a poco se genera la incomunicación y como se pueden entrever las molestias y debilidades por ese proceso, se comienzan a utilizar máscaras para ocultar las debilidades.
No es tanto lo que se dice, sino cómo se dice.
Esto se puede lograr con ayuda de la PNL. Una de las técnicas más eficientes es la de saber respirar correctamente, ya que normalmente respiramos al revés. Esto quiere decir que cuando inhalamos, es decir, cuando metemos el aire, metemos el abdomen, y cuando exhalamos lo sacamos. Lo que estamos haciendo aquí es bloquear el aire y utilizando solamente la tercera parte de la capacidad de nuestro diafragma. Esto hace que nuestras células, incluyendo las cerebrales no estén bien oxigenadas, y así, en momentos de tensión no ser capaces de razonar en vez de reaccionar. Aquí es donde la comunicación con esta persona tan cercana a mí que es mi pareja deja de ser funcional y se convierte en falta de comunicación y fuente de problemas y malentendidos. Esto desencadena las “venganzas” más usuales como las famosas “huelgas” de contacto físico y la “ley del hielo”, que son solamente declaraciones de guerra. Aquí se empiezan a tejer los círculos viciosos en una relación, que pueden llegar a finalizarla con violencia física o verbal, tarde o temprano.
Otra cosa muy importante es hablar siempre de mis sentimientos. Por ejemplo: “yo siento que...” Esto implica que estoy hablando desde mi yo interno, y hablar de lo que yo siento, en vez de recriminar al otro, nos permite tener una comunicación mucho más profunda: “es que tú me dijiste.. en vez de “yo siento que lo que tu dijiste...” Estoy hablando desde mi punto de vista con toda responsabilidad, y al aceptarla, tenemos el poder de cambiar de opinión. El hablar de mis sentimientos implica una apertura hacia el otro, invitándolo a que él también lo haga. Este tipo de comunicación es más asertivo si se hace viendo a la pareja a los ojos, pues los ojos son una parte muy importante del lenguaje corporal.
Atreverse a ser sinceros con la pareja y decirle qué nos gusta y qué nos disgusta con toda responsabilidad, después de respirar profundamente, y teniendo claro lo que pensamos y sentimos, dispuestos a escuchar, hará una relación mucho más sana y duradera, más flexible, y esto generará opciones para los dos, ya que no será más un juicio, sino un conocimiento a fondo de la otra persona y nos daremos cuenta que juntos y utilizando diferentes opiniones se puede llegar a un mejor consenso de cualquier situación.

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Saludos