viernes, 19 de abril de 2013

La Promesa


"Si lo dejamos alguna vez seguiremos haciendo el amor aunque tengamos pareja", se dijeron una vez medio en broma medio en serio, imaginando lo excitante de la situación y con un poso inconfesable y agridulce en la cabeza. " A no ser que uno de los dos se case", dijo ella, que creía en lo sagrado del matrimonio. Rompieron. Ambos encontraron otras parejas, ella mas que él, de mayor o menor duración, unas mas apasionadas que otras, mas serias o no tanto, interesantes y aburridas, pero ellos siguieron haciendo el amor a escondida aprovechando los horarios laborales de las parejas, los viajes y las cenas de empresa. Alimentando el recuerdo de su historia y construyendo otra sin querer. Vivían esos momentos al principio, como algo meramente sexual, simples encuentros de cama, servicios o probador, como un reencuentro de caricias del pasado que ninguno se decidía a arrinconar. Después convirtieron en tradición el ir a cenar en sus fechas señaladas siempre en las mesas mas discretas de los restaurantes, entraban por separado al cine para ocultarse en la última fila y disfrutar de una película acurrucados, incluso se atrevieron a planear algún viaje con la excusa de un congreso o un cursillo de formación.
Pasaron los años sin que ninguno de los dos firmara un contrato nupcial y no por falta de oportunidades, quizá porque ninguno se atrevía a romper con el matrimonio la promesa que se hicieron.
Pasó el tiempo hasta que la noción de pareja se redujo a ellos dos, ya no había de quién esconderse, ni miradas delatoras que evitar, se convirtieron en lo que habían sido siempre, los mejores amigos que compartían momentos sexuales.
Quizá hubiera quién se refiriese a ellos como pareja, pero las relaciones son demasiado complejas como para siquiera definirlas , así que siguieron creando momentos que compartir juntos y ninguno se planteó nunca romper su promesa.


Saludos.