martes, 3 de septiembre de 2013

Pequeñas dosis





No te enfrentes a la mente. Puede alterarlo todo. ¿Te has dado cuenta de cómo afecta al cuerpo? Si estás enfadado, el cuerpo se altera: se altera el estómago, se eleva la tensión arterial y de repente empiezas a transpirar.
Sin duda, cuando estás en silencio, en confianza, con amor, simplemente esperando, se produce una magia, es un milagro.
Los momentos de espera son momentos de meditación. Al estar esperando, expectante, la mente deja de funcionar. Estás tan concentrado en tu espera que no queda energía para la mente; ese es el secreto, esa es la magia.