viernes, 11 de octubre de 2013

La diosa de los harapos



La diosa de los harapos

Esta que veis se llama La Venus de los harapos, una escultura de mármol rodeada de trapos que el italiano Angelo Pistoletto creó en 1967, convirtiéndola en un emblema del Arte Povera y que llegó a exhibirse en el museo de Louvre.
Representa- dice el artista- la permanencia de la historia y, al mismo tiempo, el cambio cotidiano. La inmutable belleza de la Venus, recuerda a la antigüedad, mientras que los trapos evocan el proceso de transformación, el de las modas que pasan y la degradación de la materia.

Cuentan que un adepto quería ver el rostro a una diosa. Pero en el templo el rostro de la diosa estaba cubierto por un velo. Se decía que quién quitara el velo a la diosa y le viera el rostro, al instante moriría. El adepto no pudo aguantar más. Se dijo: "Prefiero morir que vivir atormentado toda la vida con este anhelo". Fue al templo y destapó el velo. ¿Y que vio? Se vio a si mismo.

Nuestra mas profunda identidad es divina. Somos centellas, chispas de esa luz, aunque no nos demos cuenta de ello. Alguien ha querido que pasemos por este mundo en esta forma humana, con estos ojos, estas manos, estos pies.
Sin embargo nos identificamos con los trapos que nos rodean: mi personaje, mi físico,mi éxito,mi trabajo,la gente que me rodea, mi casa, mi coche, etc..

Lo que de veras soy está dentro, es mi yo profundo, mas allá de la mente, y es chispa de la luz total..

El día que nos despertamos, quitamos el velo a la diosa que somos. Esa es nuestra verdadera identidad. Despertar es tomar conciencia de eso, un ahora infinito que ya es. Entonces el sufrimiento, la aparente pérdida,nos puede hacer sufrir, desde luego, pero no nos puede quitar la paz de fondo. Lo demás son solo trapos.