viernes, 11 de octubre de 2013

La lucha






El es un campo de batalla. Pero no porque se encuentre en plena lucha contra otros. Ella decide dos formas de estar en el mundo.
Es evidente que para ganar se inspira en la lejanía, los sueños y las nubes. Un horizonte grande, que es el que mueve a los héroes. Y no importa demasiado si va  aganar o no pues con su elegante  ademán ya ha ganado, ya se ha desprendido de la especie, ya es él, y sólo él, a quién siempre recordaremos.

O sea, no lucha contra los otros, sino contra él mismo. Su corazón que pretende la victoria y la elegancia que le hace mover los brazos como nadie luchan contra esa suerte.

Igual que los caballeros de antes, que llevaban los colores de su dama atados a la lanza en el torneo, y sin embargo es muy distinto. En realidad se ha dejado vencer por la moda y la banalidad. Por eso es un campo de batalla: vive para ser único, un campeón, pero al tiempo se funde en uno de los muchos rebaños de este tiempo. Como hacemos todos al menos tres veces al día, pero esta vez es para siempre. No cae en que esa marca es una forma de no volver a estar desnudo. Nunca mas podrá volver a la desnudez primordial, de la que partimos.