domingo, 17 de noviembre de 2013

Pequeñas dosis

Simplemente disfrutabas con los colores de las flores, los vuelos de las mariposas, recogiendo caracolillos y piedras de colores. Y eras inmensamente feliz sin motivo.
Disfrutabas, te deleitabas; pero has olvidado esa auténtica niñez. Tienes que aprender a ser un niño de nuevo. Aunque esa segunda infancia no es tan difícil porque ya has sido niño. Está ahí,  en el fondo de tu ser. Tienes que volver a descubrirla, o mejor dicho a redescubrirla, porque es algo que ya conoces.
Vuelve a ser un niño.
Empieza a ser mas poético, empieza a disfrutar de las cosas de corazón...., la música, la pintura, la escultura. No centres tu vida en la cabeza, sino en el corazón, la amistad, el amor, la compasión. En lugar de buscar explicaciones, busca experiencias.
Mis ojos se llenan de asombro.