martes, 24 de diciembre de 2013

Consecuencias

Las tremendas consecuencias del paro. Todos tenemos a alguien cercano que las sufre sufre.
En los tiempos que nos ha tocado vivir,un contrato de trabajo es mucho mas que un puro tramite legal y económico, tiene un carácter simbólico muy profundo y un peso psicológico y personal definitivo. En realidad, el trabajo es la certeza de que somos capaces de asegurar la satisfacción de las necesidades básicas y nos da la seguridad de que nos valemos por nosotros mismos. Fortalece la percepción de la propia capacidad, representa una fuente de reconocimiento y status social y cuando una persona es despedida de su trabajo muchas cosas se mueven en su vida. Es como si el suelo se moviese bajo tus pies.
Cuando eres niño, el eje de tu autoestima tiene que ver mucho con el éxito escolar, el éxito en ese ambiente, y cuando eres mayor ese eje de autoestima tiene que ver muchísimo con la realización personal a través del trabajo. Muchas veces interpretamos el trabajo desde el punto de vista económico, que no es poco, pero no podemos olvidar el factor de realización personal, es decir, expresar quienes somos a través de lo que hacemos.
La identidad profesional, es una identidad del ser humano necesaria, si no se tiene, se está vacío. Cuando despiden a una persona se teme por perder esta identidad. Uno ve amenazado no solo los recursos económicos, sino está perdiendo una parte de él que le ha definido como persona.
Cuando llega el primer lunes uno se siente descolocado, y te sientes un bicho raro. Todo esto tiene consecuencias en la percepción que tienes de ti mismo, en la seguridad sobre tu persona.
Mezcla de sentimientos, ser realista y no dejarse llevar por ellos, analizar los hechos y afrontar la nueva situación.
El miedo a lo que va a venir es lo peor, el miedo nos bloquea, nos deja inactivos y paralizados.
Todo esto atenta contra la seguridad en uno mismo, es decir, el autoconcepto.Es muy importante reconocer estas emociones, saber que son normales y tener un principio de actuación fundamental. No perder la confianza en uno mismo, voy a intentar generar recursos o pasos que me permitan por lo menos controlar estas emociones. No quedarse aislado, hablar de ello es importante.
Alguna de las cosas que se pueden pensar al ser despedido podrían ser estas:

Ver las cosas negativas que tenía tu trabajo
Aprovechar a hacer cosas que antes no podías hacer, comococinar, montar en bici, ayudar a tus padres,etc...
Darte cuenta de que se puede vivir con muy poco y pensar bien cuales son tus habilidades y quizás cambiar de profesión. Otros caminos quizás.


Antes o después las cosas cambiarán.

La sonrisa del Lunes


martes, 10 de diciembre de 2013

¿Qué pedimos?


Quizás porque sólo con la edad me voy volviendo mas madrugador y siempre he sido una especie de ave nocturna, o quizás porque observo demasiado a mi alrededor, siempre me ayuda a preguntarme si el día ha valido la pena. ¿Qué pedimos realmente? ¿No sería mejor que la vida fuera mas larga y la muerte mas corta?
No sé si una vida larga es necesariamente plena, pero lo cierto son las ansias de felicidad que tenemos.
Cuando la separación concede suficiente tiempo para que fructifiquen las cosas por las que has apostado en esta vida, como el cariño incondicional, la entrega, la ternura, el cuidado mutuo, la esperanza, los errores se perdonan y la memoria permite que el agradecimiento vaya consolando el dolor.
Muchas noches tranquilas conceden a cada día una nueva oportunidad.

30.000 visitas!! Gracias a todos vosotros!!



¿Cómo se me ha podido pasar? 30.000 visitas y yo sin celebrarlo.
Sigo con esta desafiante y enriquecedora experiencia de mantener Un lugar en la estancia azul.
Creo que es importante seguir nuestros instintos y escucharnos.Quiero agradecer profundamente a todos vosotros que me han seguido en este sitio, a los maestros y a mis amig@s, por su apoyo constante.
Son estos momentos de calma en la Estancia azul los que ayudan a pensar y reanalizar (me encanta esta palabra) qué mejorar y que sueños y metas realizar.

Gracias de corazón.

martes, 3 de diciembre de 2013

Pequeñas dosis

Un joven vuelve de una estancia en una casa solariega.
¿Cómo ha ido tu fin de semana?, le pregunta un amigo.
Bueno, responde, si la sopa hubiese estado tan caliente como el vino, y el vino hubiese sido tan viejo como la gallina, y la gallina hubiese estado tan tierna como la sirvienta, y la sirvienta hubiese sido tan voluntariosa como la duquesa, habría sido un fin de semana estupendo.

Así funciona la mente. Si la analizas te reirás de tu propia mente.
Nunca está en el presente. O bien está en el pasado que ya no existe y no es mas que una memoria, una memoria que desvanece, un lejano eco, tal vez un sueño que una vez tuviste, pero nada mas, son castillos en el aire, o en el futuro.
La mente está dirigida hacia el pasado o hacia el futuro. El pasado ya no está en tus manos,  se ha ido, se ha ido para siempre.  No hay manera de que vuelva. Lo único que puedes hacer es proyectar en el futuro lo que te habría gustado hacer...Naturalmente si tienes que pensar en el futuro para que sea más pleno que tu ayer, te estarás perdiendo el momento presente. Tu mente se mueve como un péndulo del pasado al futuro, del futuro al pasado. Nunca se queda en el medio, donde se halla la realidad.
Tú eres real pero tu mente es irreal. Tú siempre estás en el presente, no puedes estar en otra parte. Tu mente nunca está en el lugar donde tú estás.
Simplemente deja a un lado la mente. Cuando digo esto me refiero a que te alejes de la cháchara interna. Ese alboroto,  es el que te impide conocerte a ti mismo.
La existencia está en el presente.