lunes, 1 de septiembre de 2014

Celebrando



En esos momentos, donde se olvidan las horas de trabajo, los ensayos, el cansancio, se disculpan los fallos y brillan las improvisaciones, los colores, la música, son símbolos de como necesitamos la fiesta para cerrar cada etapa e inaugurar un momento nuevo. Ahora llega un cambio de actividad, de compañía o de escenario para todos.
También necesitamos aprender a celebrar, a hacer fiesta tras el esfuerzo. En este ritmo de vida tan rápido y eficaz, donde todo tiene una razón o un interés, y la fiesta se vive más como una huida del trabajo que como el colofón de las cosas bien hechas, también necesitamos aprender a celebrar.
El nuevo curso tiene su ritmo natural que salpica la rutina de días con nombre propio, excusas mas o menos temporales para permitirnos el descanso.


Otras veces tenemos que buscarlas e imponernos a nosotros mismos la obligación de encontrar las músicas que hagan sonreír y  danzar al espíritu. Celebrar no supone evadirse, a veces sí, pero sí supone parar,para volver a empezar, para permitirse pasar las páginas gastadas y estrenar de nuevo ilusiones, oportunidades y aventuras.