jueves, 8 de enero de 2015

Morir sí, pero de risa



También el humor ha perdido su antigua inmunidad.Los Reyes ya no admiten ni la burla de los bufones.
Un hombre de la Alemania del Este es enviado a Siberia y establece con sus amigos un código para sortear la censura del correo. " Si la carta que os mando está escrita con tinta azul, lo que diga será cierto. Si está escrita con tinta roja, será falso", le dice. Al poco tiempo reciben el primer mensaje, escrito en tinta azul: " Todo es maravilloso aquí. Lo único que no podemos comprar es tinta roja".

Una vez mas hemos visto las pruebas de este retroceso de libertad. A veces, cuando apagamos la televisión después de ver los informativos, nos parece que vivimos en un feo desierto y que por mucho que busquemos no encontraremos nada de esperanza o recuperación.
Sin embargo los brotes verdes siempre están ahí, la ternura de los niños, su mirada limpia, su capacidad para perdonar nuestros errores o nuestras prisas.Brotes verdes en esos setentones  en buena forma que sostienen a la familia entera, los enamorados veinteañeros, para los que parece haberse inaugurado el mundo. Los cirujanos, los enfermeros, los dibujantes que siguen consevando una ingeniudad regeneradora a prueba de palos como el de hoy.
Hay esperanza en cualquier lado, en el campo, en la ciudad, en el metro, en las cafeterías y en las revistas satíricas, donde hay mas vida que muerte, mas honradez que corrupción, mas belleza que fealdad.

Todo es maravilloso aquí. Lo único que no podemos comprar es tinta roja.

D.E.P