jueves, 12 de marzo de 2015

Adicto

Tengo que reconocer que soy un adicto a las primeras olas del año. Por motivos que intuyo que tienen que ver con una cierta sensación de vida, me fascina. El lapso de tiempo entre cada ola, es sagrado, místico.
Me suele encontrar esa franja de breve tiempo sentado encima de la tabla, en actitud reverencial.







 El cielo azul y denso. Ese extraño escalofrío que recorre tu cuerpo al sentir la espuma que te hace avanzar, que te hace recordar que estas vivo, que te transporta a un microcosmos, a un mundo de ida y vuelta, con una ilógica sensación de felicidad que no sabría muy bien explicar.Quizá simplemente sea que suelo volver algo tocado al despedirme del mar.
Las primeras olas del año, ese  instante de  vacío urbano, sabe a folio en blanco. Todo se puede empezar, todo se puede reconstruir en las primeras olas del año. La vida se renueva y pareciera susurrarte a través del frío "adelante tienes tienes toda una vida por delante para ti". Comienza la aventura y el marcador, aunque sea en ese breve instante, se pone a cero. Vendrán olas como las que dejamos atrás, vendrán éxitos como los que ya celebramos, vendrán sorpresas como rutinas nos han acompañado. El marcador se pone a cero, para lo bueno y para lo malo, y puedes construir tu mundo.
Pienso todo esto y miro esas olas, sentado en silencio, meditando, construyendo con inocencia, sin pretensiones, emanando esperanza y paz.Con las primeras olas el año. Marcador a cero. Soy adicto.