martes, 5 de enero de 2016

Te mira


Y parece consciente de lo absurdo. Ensimismada y algo triste, las rojeces de los ojos lo delatan.
Su mirada me traslada al futuro, obligando a pensar en todo lo que llegará a pasar por delante de ellos.
Dicen que los ojos del ser humano no cambian de tamaño desde que nacemos hasta el día de nuestra muerte. No sufre mayores transformaciones,quizá alguna aclaración en el pigmento y, si la vida se pone cuesta arriba, la pérdida del brillo. Sin embargo, esos ojos estáticos, inalterables, están hechos también para verte a ti.
Me emociona su mirada blanca, perdonando los errores de los que la rodeamos. Me gusta que siempre empiece a sonreír por los ojos, que hablen sin censura, que convierta en juego todo lo que en realidad es juego.
Su energía es solo una chispa del universo. Sólo alcanzo lucidez conectado a esos ojos. Su silencio me hace crecer todas direcciones, me expande, me libera. Paso de lo visible a lo invisible, de lo particular a lo universal, de lo terrenal a lo cósmico.

Me equivoco, pero jamás pierdo la ilusión.