viernes, 8 de abril de 2016

Las expectativas



Ellas causan dolor.
Todos tenemos deseos de cosas que queremos obtener  y logros que queremos realizar y sin darnos cuenta nos sumergimos en ellos, cruzando la frágil linea que separa el anhelo convirtiéndolo en expectativa. Donde nuestro deseo se transforma creando una idea de como debería ser esa realidad. Visualizamos y nos hacemos la película mental completa del como, del cuando y del donde.
Es natural que soñemos y nos imaginemos aquello que queremos y que nos apasiona.
Fijamos nuestra atención en un resultado determinado, forjamos una idea de lo que queremos y hacemos todo lo posible por conseguirlo. Nuestra mente comienza  a sentir la ilusión y en ese deseo inicial ponemos en juego nuestra valía y nuestro sentido del merecimiento.
Colocamos en ello tanto afán que si no logramos lo que queremos nos sentimos fracasados, nos juzgamos y nos restamos valor. Si algo nos duele son las expectativas no cumplidas. Ellas son una causa del dolor emocional. Es justo antes de que en nosotros comiencen las expectativas, cuando debemos soltar el apego a los resultados. No se trata de no realizar acciones en dirección a aquello que deseamos, se trata de confiar en que el resultado sea cual sea, éste será siempre el mejor para nosotros y seguir adelante, abiertos y libres, sin esperar nada.
No quiere decir que no tengamos sueños, pero en cierto momento los tenemos que soltar y confiar en que lo que resulte siempre será bienvenido.
Cuando no esperamos ningún resultado y a la vez estamos abiertos a experimentar, recibiremos sorpresas.
Las expectativas son programas de nuestra mente que impiden el cambio, lo nuevo, lo inesperado.
Las expectativas son una manera de decirnos como debe ser aquello que nos debe ocurrir. Si te fijas bien nunca tus planes se cumplen tal y como te los imaginas o los hayas programado.
Cuando tenemos expectativas sentimos añoranza por aquello que no tenemos, sientes deseos por aquello que te falta.
Si no tenemos expectativas de lo que queremos que ocurra, jamás nos sentiremos defraudados. Al no esperar nada, no hay manera de sentirse desilusionado.


Tú eres el guía.

Saludos