martes, 19 de abril de 2016

¿Qué pintura retrata para vosotros mejor el amor?

Parece mucho más elogiable que los seres humanos son, por naturaleza, el tipo de animales que se enamoran». Muy bien, es un padecimiento universal, pero ¿qué más sabemos de él? ¿Es cierto eso que dicen de que gracias a él un cielo en un infierno cabe? ¿Tiene cura? ¿Queremos siquiera curarnos? Puede que el amor sea la respuesta pero desde luego genera a su vez muchas dudas.

  El beso, de Gustav Klimt


Como no enloquecer con ese tira y afloja.


Pigmalión y Galatea, de Jean-Léon 
























Terminó enamorándose de su propia creación y logrando, por intercesión de los dioses, que cobrara vida. El mayor anhelo de todo artista.


     El cumpleaños, de Marc Chagall

Cantantes y poetas han empleado siempre metáforas en torno a cómo uno se siente flotando en compañía de la persona amada, así que Chagall se retrató en compañía de su esposa Bella en un fiel reflejo de su estado de ánimo, volando como un globo al desinflarse después de que esta aceptara el ramo de flores que le ha entregado. 





Estamos en primavera,los meses más románticos del año. Las personas siguen demostrando su amor con flores y chocolates. Lo más importante de este ambiente sentimental es poder compartirlo con la persona que tanto amamos, por supuesto cuando cuando existe química.
Pero ¿qué es la química?, ¿existe realmente? Hay quienes creen firmemente que sí, y que de hecho sin ella ninguna relación podría funcionar. La química es el lazo que se crea entre dos individuos; un lazo tan fuerte que, sin entender razones, motiva a dos perfectos extraños a buscarse constantemente. No es una simple atracción física, va más allá.
La química no se puede forzar, ocurre de manera involuntaria. Se da al instante de conocer a alguien, es magia en su máxima expresión. Se manifiesta sólo cuando sentimos una conexión especial y única hacia otra persona. Podemos conocer a alguien con todas las características físicas y las cualidades internas que siempre hemos deseado encontrar en una pareja, y esto no garantiza que haya química; especialmente si nos damos cuenta de que ninguna de esas mariposas que habitan en nuestro estómago se digna a revolotear cuando la tenemos enfrente. Y es que necesitamos sentir que nos tambaleamos, y desear de manera absurda e inexplicable a la otra persona.
Para saber si hay química, sólo debemos estar pendientes de las sensaciones presentes en nuestro organismo. El beso puede ser un arma poderosa y el mejor indicador para determinar si existe esta especie de energía entre dos individuos. Es tan efectivo que en cuestión de minutos podemos comprobar si la otra persona tiene ese “no sé qué” que atrapa. Si una corriente intensa atraviesa nuestro cuerpo, y sentimos un magnetismo inexplicable por un determinado individuo, con seguridad allí ocurre algo más que una sencilla atracción, se llama química, así de simple.



Saludos