lunes, 30 de mayo de 2016

Acompasados


Cuando terminó de llorar, se dio cuenta de que a su alrededor se había formado un charco de lágrimas. Era demasiado grande el sufrimiento, demasiada injusticia. Pensaba ¿Por qué a nosotros? ¿Nos lo merecemos?
Decidió guardar el dolor en secreto, y el charco de lágrimas creció hasta anegar todo rastro de anteriores sentimientos. Convirtiéndose en su elemento natural.
Entonces recordó esa palabra "acompasados" y apareció él. Le tendió la mano y le siguió. Notó que se acompasaban de nuevo, que  él ajustaba el ritmo al de ella. La miró y sonrió.
Sucedió algo curioso: cuanto mas acompasados se encontraban mas descansados se sentían.
Le preguntó a ella si sabían por donde caminaban. Ella sí lo sabía: había reconocido aquel paisaje y respondió: Por mi viejo charco de lágrimas.
Los árboles relumbraban de belleza. En las ramas habitaban sus sueños. Era el árbol de la esperanza, cuanto tiempo había pasado sin verlo.

Cuando tu charco de lágrimas se seque del todo y puedas respirar, nos separaremos y seguiré mi camino- dijo él. Hay muchas personas como tú y necesito buscarlas, remar con ellas, secar sus lágrimas, acompasar los latidos del corazón.   
Por siempre acompasados.

Saludos