lunes, 30 de mayo de 2016

Cada final siempre es el comienzo de algo nuevo, cuando se abre una puerta siempre estamos abriendo otra, cada anochecer prepara un nuevo día. Cada comienzo sabe que un día tendrá un final, y cada libro que comenzamos tiene un capitulo final y cada botella que abrimos contiene una última copa. Nada es para siempre no lo justo ni lo injusto, ni el placer ni el dolor.
Ni los finales ni los comienzos, Ambos son las dos caras de una misma moneda, con la que pagamos nuestros miedos o con la que recibimos la recompensa de aquello que hicimos con amor.
Cada cosa que hacemos tiene sus consecuencias, y lo que hoy creíamos cerrado se abre mañana por eso es importante actuar con coherencia y que lo hecho coincida con lo pensado y con lo sentido.
Con el paso del tiempo solo quedará el sello del amor que un día pusiste para construir tu sueño. Todo el resto lo olvidarás para siempre y volverás a repetirlo una y otra vez.


Una despedida duele porque es un desapego, un vínculo pero también es para decir a algo nuevo "Hola".
Pondré el foco en todo lo que he disfrutado, si lo que viene es algo mejor dependerá de nosotros mismos.


Como se dice en el Feng Shui, para que haya armonía en un armario cuando llenamos el armario con algo nuevo, hay que sacar otra cosa.
En el fondo, una despedida, es dejar ese espacio vacío para aquello que la vida te tiene reservado como regalo para ti.
Las despedidas escuecen y duelen, es legítimo sentirlo.

cada noche seguirá mirando al cielo