lunes, 9 de mayo de 2016

Idem



Su juventud insultante, su alegría, sus atenciones, sus ganas de agradar, le embrujaron.
Él se dejó querer y envolver en aquella juventud y pasión casi olvidada.
 
Era un amor nuevo, algo nunca soñado.En cuanto veía su mirada, sus labios se juntaban con los de ella, olvidaba todo y se dejaba envolver en sus juegos eróticos y nuevos.
 
A ella le gustaba su experiencia. A él, su fuerza. Él la veía joven y bonita y ella se veía enamorada.
Fueron meses de desenfreno, de adaptación a sus cuerpos, a su mundo, pero llego el día de salir al mundo exterior y ¿cuál era? ¿El tuyo, el mío?
Él te puede proporcionar tantas cosas que no podrías imaginarlo y ella a veces se siente culpable y dudando de esta historia, que jamás pensó que viviría, pero sus dudas desaparecen en cuanto él la acoge entre sus brazos.

"Quiero que entiendas que aún no sé muy bien cómo manejar esta pasión y este deseo," solía decir ella, "Que me asusta el camino que pueda tomar nuestra aventura, pero que aún así estoy dispuesta a seguir viéndote y disfrutándote tanto como tú lo haces de mi. Y te tengo que pedir un poco de paciencia cuando me asalte la inseguridad"

Sus encuentros, esos encuentros que hacen que su historia sea mas intensa, más de verdad y más auténtica, aunque a veces lo único que desean es que el tiempo se pare.





Él jamás podrá olvidar ese primer día, improvisado, como es su vida. Ahí estaba ella, el universo la puso ahí. Ella estaba roja y de su pecho sonaba un estruendo palpitar que notaban sus oídos.

Quizás la mejor forma de mantener su historia es que no cambie su carácter prohibido, que siga siendo tan difícil encontrarse contigo, pero como un deseo materializado, tan real que sus huellas se hacen evidentes en su piel erizada cada vez que piensa en ella. Sí, la misma que es capaz de mantener al pie de la letra las constantes del universo romántico. 
Hambriento de las sensaciones que se producen en ella, de todo aquello que nace y fluye perfectamente por toda su piel, por esos momentos en los que se sienten vivos, los momentos en los cuales las canciones de amor tienen sentido y las pasiones desenfrenadas encuentran su justificación, porque si es real todo lo que sienten, no hay nada más que razonar.

Él espera que sigas siendo tan ingenua, que no sepas como lidiar con emociones ni pensamientos, a cambio te dará los momentos mas felices de tu vida, te verá reír y llorar y descubrirás realmente quién eres. Sus promesas siempre fueron verdaderas.
No hay mejor dormir que dormir a su lado, no hay un cuerpo en donde se sienta mas cómoda, que genere mas si cabe un vacío enorme cuando se separan, aunque cada noche se encuntran en sus sueños y en sus mas anhelados deseos. Él se despierta con la sensación haber soñado, de haber atrapado un sueño, aunque sólo consiga recordar una frase, pero sabiendo quién la pronuncia y en qué contexto, es ella: "Te quiero"
Ella sin en cambio, le impresionan e inquietan sus propios sueños: misteriosos y a veces absurdos. No sabe de donde vienen ni quién los manda. A veces sucede cuando en la cabeza está todo manga por hombro.
En cualquiera de los dos casos, y si descartamos la interveción divina, hemos de reconocer que  cada uno de ellos es autor de sus sueños, es su pelicula que se proyecta en una sesión única y para solo dos espectadores. Donde se descubren, donde les cae encima un diluvio de estrellas, convirtiendo su mundo en la aventura que siempre quisieron vivir.

Si le ves mirando al cielo, te está buscando, aunque lo disimule, sólo llévale a la segunda estrella a la derecha y él buscará la píldora de la eterna jueventud para comprarla al precio que sea y estar contigo para siempre.