miércoles, 19 de octubre de 2016

Anestesiadme...esto va a doler



Un adiós suele ser bastante triste y más aún cuando no fue planeado, quizá porque por el hecho de no ser planeado, se quedan atrapadas tantas cosas que se querían decir.
Y son precisamente todas esas cosas atoradas entre mi mente y mi garganta, todas esas palabras, las que se quedan alojadas en forma de nudos y me traicionan en los peores momentos, haciéndome llorar.

A veces quisiera cerrar los ojos y que al abrirlos ya hubiesen pasado muchos meses, y esos meses significaran el olvido.
Ojalá fuera así de sencillo. Ojalá no tuviera que ver pasar tan lentos los días, tan lentas las horas y tan lento cada segundo. Ojalá no resultara tedioso el sólo hecho de pensar cuántos insomnios más me quedan por dedicarte, cuántas canciones llevarán tu nombre a mi mente y todo ese nudo de nervios palpitantes en mi estómago con sólo pensar que podría encontrarte en algún sitio.


Y sé perfectamente que hay peores cosas por las que una persona puede sufrir, y que éste dolor será pasajero… que tal vez me rompan el corazón de nuevo en otra ocasión, o me reiré de lo que estoy escribiendo; pero ¿sabes? sé también que lo que siento en este momento me quema la garganta cada vez que trato de explicar ‘por qué estoy triste’, sé que las lágrimas que escurren por mis mejillas son más reales que todo lo que alguna vez me prometiste, y sé de igual manera que nadie aparte de mí, podrá quitarme esta tristeza del pecho… nadie, ni siquiera tú.
Estos días sin ti, son difíciles… pero al mismo tiempo me han enseñado que soy fuerte, aunque pueda llegar a sentirme muy débil; que soy grande, aunque llegué a creer que algo no estaba bien conmigo; y sobre todo, que valgo mucho la pena… aunque tú me hayas hecho pensar en algún momento que no, aunque no todo es tan malo.