martes, 1 de noviembre de 2016

Idem 5. Game y a veces Over




Poco a poco recupera la respiración. Sus latidos son de dolor, su visión borrosa , se evade al mundo equivocado, se lamenta por las esperanzas infundadas.
Es consciente y capaz de ponerse en el lugar de la otra persona, de sufrir tanto como ella, de llorar y darse cuenta de cómo es el dolor cuando te parten el corazón. Lo sé porque a mí me ha pasado, porque sé lo que se siente , tengo la suerte o la desgracia de sacar a la luz una extrema sensibilidad cuando hiero a quien menos se lo merece. Puedo entrar en su ser y convertirlo en mío.

En menos de 24 horas he escuchado, 'esto no tiene sentido', 'déjame en paz', 'no me llames más' y otras lindeces de las que atraviesan el alma y te rompen por completo.
Ahora abandona tu guerra y deja de esperar. Es posible que hayáis perdido por igual. Ahora, de la manera más justa y limpia, se marcha sin opción a súplicas para que vuelva.
Si hay algo que odio es hacer daño a quien menos se lo merece. Dónde, en qué momento, en qué palabra se deja de querer...
A mi favor la honestidad que mostré siempre, a pesar de mi indecisión, de no saber qué camino tomar. Siempre fui con la verdad por delante, y, aunque sabían donde se metían y decidieron jugar...

Cerró los ojos y evocó su imagen, tierna, sufrida, entregada... enamorada.

Desde entonces le duele pensar en ella y estar con ella. Para mí, esa famosa fórmula de dejarse querer nunca termina con el resultado correcto.

Las partidas empiezan si dos jugadores quieren, consienten y están de acuerdo con unas normas establecidas, pero nunca puedes predecir cómo será el final, quién gana ó quién pierde, si empatan o acaban en tablas. Le tranquiliza saber que ha jugado limpio, que día tras día he puesto las cartas sobre la mesa, que jamás hizo trampa. Que no ha fingido ni forzado, que ha dado lo mejor de él, que no ha mirado a otro lado ni dejado de soñar con ella, mientras vivían esta peculiar historia, sana, pura e intensa.
No quiero pensar, ni escuchar, ni pararme un segundo. La vida es más fácil así, aunque me engañe. En el fondo sé lo que no quiero.

Estar Game Over es una tirita que cura la herida a corto plazo, que dura poco, que se cae y deja la piel en carne viva. Es la solución de los cobardes, que no se atreven a tomar decisiones porque no saben hacia dónde quieren avanzar. Es una pausa, un respiro, una falsa desconexión de la realidad. Porque el miedo sigue acechando, pero se esconde un rato, como el amanecer y su atardecer, todo vuelve, nada permanece.



Sabes que hoy tuve motivos para pensar en ti y querer abrazarte fuerte, y así te lo he hecho saber.
Quise estar a tu lado, antes de manera casi enfermiza, enamorada, engañada, rota; ahora de manera suave y cómplice. Siempre cerca, a pesar de los silencios y las ausencias sin explicación.

Míranos. Lo nuestro está intacto. Es intocable, inquebrantable. Cuántas tempestades hemos soportado. Cuánto amor.
Cuántas veces más me reiré, cuántas veces más te diré que fuiste tú quien me enseñó a amar y que jamás quise a nadie tanto como a ti.

Lo que nos une es magia de la de verdad y es de las cosas más bonitas que me han pasado en la vida.