sábado, 14 de enero de 2017

El momento preciso

Una de las cosas que no deberíamos perdonar a algunos acontecimientos es que nos hayan insuflado la vana esperanza de que en algún momento, esté acechándonos un twist ending*
Ya sabéis...ese tipo de revelación que no solo está destinada a hacernos replantearnos muchas cosas, sino a hacernos naufragar entre promesas que son fáciles  de desechar.

 Pero en algún rincón recóndito de nuestra estupidez algunos anhelamos que la vida, los astros o quien fuere que maneje los hilos, nos aguarde con algo inesperado por doloroso que sea. Porque eso significaría que ahora, mientras estamos leyendo esto mismo, estamos siendo demasiado ciegos para detectar que algo no es como parece y se está fraguando un catártico instante.
La respiración descompasándose, el miedo estrangulando la voz. La eternidad accionada y redefinida por las manecillas de un segundero. Ese labio inferior despegándose hacia el suelo: estaba equivocado. A veces no hay tiempo para más porque la bomba estalla, pero eso da igual. Hablo de ese momento ínfimo en el que las lágrimas pugnan por salir pero el pavor las retiene. El instante en el que todo cambió y no nos dimos cuenta.
En la vida, esa suma de circunstancias más o menos fortuitas que se desarrollan por etapas, afrontamos un gran número de sucesos que lo cambian todo: la muerte, el abandono, la enfermedad, la paternidad u otros momentos, son los puntos de inflexión de nuestra película personal. Pero rara vez se viven esos twist ending. Me atrevería a decir que nunca. Raramente estamos ciegos. Los sobresaltos acostumbran a hacer ruido cuando se dirigen hacia nosotros, como un presagio que no se refugia pero sí avisa. A veces es una suerte y otras no. La mayor parte de la gente que se esfuma de nuestro lado lo hace con preámbulos y hasta cuando vamos a ser abandonados en un arcén, llevamos tiempo recolectando pistas que insinúan y aligeran el desenlace. No el dolor, solo el impacto. La tragedia es muy desalmada, pero si uno se fija bien, va diseminando miguitas para no pillarnos completamente desnudos y acolchar la colisión. Para robarnos el twist ending.


*twist ending: giro final o vuelta de tuerca. Se trata de un vuelco en el argumento de la historia que cambia el sentido y la esencia de todo lo que hemos visto, sentido y vivido.