sábado, 14 de enero de 2017

Idem 10. Cómplices

Se encontró contigo sin esperarte. En tus cartas, en tu olor en cualquier esquina, en los últimos abrazos con sabor agridulce. En tu "en línea" y ***sin estado***... qué mal se le dio siempre leer las señales de humo. En sus lágrimas echándote de menos mientras se pregunta los veintiocho porqués y alguno más que guardas. Te encontró sin buscarte en su cabeza, deseándote y suplicándote que hagas algo, que nos salves. Cuando quiere invocar tu mirada, donde tantas veces descansó, se le escapa el recuerdo más puro que puede tener de ti.
Él no tiene tu reloj de arena con el que el tiempo corre más que los demás, pero tiene paciencia para no perder la razón, porque esa razón es lo que venimos a buscar. Tener las cosas que nunca hemos tenido. Cosas simples, pequeñas, básicas, normales, sinceras, bonitas. Cosas que nos hagan vibrar las veinticuatro horas del día, que brillen no sólo cuando nos tenemos delante; aquellas cosas que nos hagan dormir tranquilas y soñar libres.
Tú se las has dado.
Perdónale si a veces se confunde entre ficción y realidad y no sepa distinguir. A veces cree volverse loco saltando de un lugar a otro, de un momento a otro, de un beso a otro buscando pistas que le den luz. Pero se resiste a encontrar más indicios, quiere que seas tú la luz que le oriente con tu valentía. Le conoces más por los hechos, y hechos quiere ofrecerte.



Quiere que hagáis equipo callados, que respiréis juntos, que trabajéis el alma y apacigüéis la mente. Quiere que os conozcáis de cero homenajeando a la madrugada de enero, que os reconozcáis con las luces y las sombras que ya sabéis, que nos comprendáis, os cuidéis y os ocupéis sin preocuparos más. Y aunque no sabéis qué pasará después, que nadie diga que no lo intentasteis hasta el final.

Tienes la suerte de saber que, aún siendo invisible, el piensa en ti y pregunta por ti en sus sueños. Cómo estarás, qué harás, dónde reposan tus pensamientos, si todo está en orden, Si tú también te vas ordenando. Y perdonándote. Es tan difícil, ¿verdad? Pero mira, el tiempo nos concede esta tregua para pelear contra los miedos hasta matarlos, y salir ilesos de cualquier desastre. Hazte el favor de no dejar de luchar.