domingo, 22 de enero de 2017

Idem 12. Y si...


¿Qué te parece si hoy nos dejamos de inhibiciones? Si dejamos la cursilería barata a un lado y decimos los que sentimos tal cual como es. Si me das no un beso de cuento y sí uno real, de esos que te estremecen y te erizan la piel.

¿Y si fijas tu mirada en la mía y te pierdes en ella? ¿Y si vamos a dar un paseo no planeado y caminamos sin destino alguno? Salgamos a ver el cielo hasta que nos quede claro lo sumamente especiales que somos el uno para el otro. Podrías tomar mi mano y jugar con mis dedos. Podrías acariciar mi cabello rápidamente, como si no supieses que eso me mata.

Contemos nuestros pasos y los tropiezos, riámonos de ellos, riámonos de todo. Podríamos jugar bromas al mundo y ver a todos enfadar, tocar algún timbre y salir corriendo. Podríamos ir a comer y olvidar los modales aunque todos nos miren. ¿Y si vamos a lanzar piedras al río? ¿Y si vamos a escupir desde un puente? si corremos bajo la lluvia o compramos una botella de vino.

¿Qué te parece si bailamos sin música, imaginando que es una balada y después se transforma en algún baile gracioso? ¿Y si me dejas morder tus labios? Podríamos planear de la nada algún viaje en fin de semana. Dejar plantado algún deber importante y escaparnos al caer el sol. Podrías robarme un beso o fingir que no lo esperabas si lo hago yo.

¿Y si nos subimos a un árbol para ver las estrellas? Podría imitar tus gestos y hacerte cosquillas, aunque termines de mal humor. Podríamos mirarnos por mucho tiempo hasta no aguantar más y darnos un beso, y luego otro y otro más…


¿Qué te parece si salimos de lo convencional? Si no llevamos la cuenta de los días y sí la cuenta de las pasos que quedan por dar.

¿Qué te parece si nos amamos de una manera fuera de lo común? Si me permites ser real e imperfecto contigo y me dejas enamorarme del ser imperfecto que también eres; si ambos hacemos el esfuerzo por mantener esta balanza y sentarnos a charlar si algo se sale de su órbita.

Déjame ser libre y tuyo, permítete ser libre y mía. No sigamos patrones ni hagamos promesas que no están en nuestras manos.

Déjame amarte como sé hacerlo… no de manera perfecta, pero sí real.