lunes, 26 de junio de 2017

La azotea






Se sentaron en la azotea a las dos de la mañana y cantaron sus canciones favoritas, se contaron sus problemas familiares y  hablaron de como se hizo la tierra.
Tienen ilusiones, algún sueño que cumplir y alguna esperanza en algo que está claro va a courrir. Es la idea de que mañana todo va a ser distinto, como si el mundo pudiera arreglarse con solo cerrar los ojos un par de horas y volver a abrirlos. Sabemos que eso no es así, lo tenemos claro y en gran medida asumido, pero eso no quita que busquemos algo para sentirnos menos vulnerables por un rato. Pero oye, lo importante es que ahora hace que estemos bien, más fuertes o al menos un poco menos débil, ya derrotaremos esos gigantes cuando vengan, yo estoy a tu lado.
Prometieron que no volverían a enamorarse, pero eran las 3 a.m, en aquella azotea,se reían sin parar y se sintieron felices por primera vez en mucho tiempo.
Busca algo que encienda tu alma, y ellos lo han encontrado.Tienen la mala costumbre de buscarse en las canciones...y lo consiguen.




A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior.
Y a veces se extrañan y a veces se dicen  “te quiero” y a veces se pelean y veces se dedican canciones pero siempre, siempre...se aman.
Lo de ellos es tan intenso que solo ocurre una vez en la vida, en muchas vidas; a la mayoría de los mortales ni siquiera se les da esa oportunidad.Y ellos han tebido la suerte de que les ha ocurrido.


No hay trucos. Simplemente, sus ojos coincidieron en el momento perfecto en aquella azotea.