martes, 18 de julio de 2017

Palmeras


Llegó el momento, por fin.

Ya he sacado la maleta grande del armario y he metido las primeras cosas. Equipaje de verano, arena infinita, escotes y pantalones cortos.
Me voy. A soltar tooooda la energía negativa, a traerme toooooda la positiva. A dormir bajo las estrellas y saludar a los peces. A beber poco, a reirme mucho, a llorar nada.
Me voy con ganas de olvidar y disfrutar, de que este viaje sea otro punto de inflexión, de los que remueven el alma y te hacen empezar de cero.
A miles de kilómetros la vida puede ser maravillosa y deseo y confío en que tras haber recorrido mil, pueda seguir contemplándola de la misma manera.
Por si no puedo despedirme en condiciones:

- Papá, Mamá and family, espero que estéis bien , que los días bajos vayan subiendo, que aunque esté lejos estaré muy cerca. Que no tengo nada que deciros porque ya lo sabéis todo. Sois muy fuertes.

- Eje del Mal, nos debemos un viaje a la gloria, ¿no creéis? Me acordaré de vosotros aunque paséis de mí.

- A tod@s los demás resérvarme un finde por si vuelvo para reírnos un rato del mundo y ponerlo del revés.

Os quiero.

Abrazos para todos los que aún no os habéis cansado de pasar por aquí.
Feliz Verano!!



Abrazo


Se quedó pensando en el ascensor, justo antes de descender otra vez al mundo de los vivos. Sabía que había cerrado su puerta con una especie de vacío casi imposible de llenar. Se había marchado rota. Tras un rato cuestionándose si era ridícula la idea, volvío atrás y tocó su timbre. Su cara de extrañeza se convirtió en un poema al verla temblar:

- Estoooo... lo sientooo, tal vez no debería pedirte esto, pero es que... no sé... estaba ahí en el ascensor... y estaba pensando... jo, lo siento.., pero es que si no, no me iba tranquila... ¿podrías darme un abrazo, por favor?

- Pero... ¿estás tonta? Anda, entra que hace frío ahí fuera.

Y cuando le abrazó, se derrumbó. Dos segundos antes se estaba ahogando y entonces empezó a experimentar una paz difícil de describir. Perdió la noción del tiempo, del dolor, de la agonía y todo se hizo suave, la vida más bella y ella... ella más especial. Se retuvo al menos tres minutos, le acariciaba el pelo, le daba besos, le susurraba. Entre sus brazos no había miedo, sólo descanso, sosiego, calma absoluta. Hubiera querido retener ese momento, mejor prolongarlo horas ,hubiera querido tener siempre su abrazo, inmensamente reconfortante y reparador de almas rotas que vagan perdidas sin rumbo. Respiró profundamente, olvidando dónde y cómo estaba, borrando de un plumazo las ilusiones descosidas y las tiritas de su cuerpo. Pensó que aún había esperanza, la esperanza de no quedarse atrás, de seguir luchando por curar las heridas, de levantarse y caminar.

Cerró su puerta aliviada, cogió el ascensor fortalecida y salió a la calle con una media sonrisa, a pesar de la lluvia.




Hacía tanto tiempo que no le daban un abrazo tan real, tan sincero, tan tierno, tan alentador, tan vivo... Y es que hay abrazos y abrazos. Los rotos, los cumplidos, los que se dan por que sí, sin pena ni gloria. Y los abrazos que te devuelven la vida, aunque después vuelvas al mundo de las mentiras y se esfumen de la faz de la tierra.

Es la fuerza del abrazo. Y algunos abrazos, los de verdad, pueden llegar a ser suficientes para sanarnos.

Un abrazo...8 segundos

Tranquilamente


Está tranquilo. Tranquilo porque le has llenado los bolsillos de un montón de miradas y palabras antes de irte para así mantenerle en calma. Tranquilo porque sólo pensar en ti le calma, por las ganas que tiene ya de verte y porque al verte se muere. Porque después de no sé cuántos encuentros se sigue muriendo por verte, y mira a todas partes menos a tus ojos, que aguardan cálidos e impacientes a que en un arrebato de valentía se anime por fin a cruzarse contigo.

Tranquilo porque te mira y le gustas. Y porque te mira otra vez y le gustas más. Y así todo el rato. Y porque no se quita tu olor de su cuello, que le traslada a ti casi temblando. Y porque adora estas agujetas y ese golpe en la rodilla que le recuerdan su osadía para posar sus cinco sentidos dentro de ti. O tu sabor en sus manos, que no es sino el rastro que dejas cuando te pierde de vista para volver a buscarte.

Tranquilo porque sonríe y así sabe que estás tranquila. Tranquilo porque imagina una ducha y una cama contigo para devoraros sin horarios y perderos sin más límite que la extenuación más absoluta.

Tranquilamente te espera, con las ventanas abiertas para que corra un aire fresco que te cale el alma. Con ganas, con paciencia, con pasión y toda la dulzura que es capaz de darte. Tranquilamente para cogerte de la mano.

Escribir +



Quizás debería escribir un poco más.

Cada día me lo recuerdo: debería escribir más a menudo. No cada dieciocho años, como ahora. Y digo DEBERÍA porque tendría que tomármelo como una obligación. Básicamente por dos motivos:

1) Escribir cada poco tiempo me daría la disciplina que a veces necesito. Porque la pasión sí entiende de normas. Si progresivamente vamos dejando de hacer algo que nos apasiona, las ganas y la motivación se van perdiendo. Hacer algo que nos guste no es equivalente a querer hacerlo a todas horas, sino que precisa de un orden, de cierto rigor. Peco en ciertos aspectos, a veces necesito impulso y sacrificio incluso para mis pasiones. Así que, a partir de ahora, quisiera autoimponerme mis propias reglas, eso sí, para cumplirlas. Esto es, escribir más, aunque sea para decir dos tonterías.

2) Escribir, aunque sean esas dos tonterías, me ayudará a recordar. Y es que, de un tiempo a esta parte, tengo la sensación de que estoy perdiendo la memoria. No quiero tomármelo como algo serio, aspiro a pensar que tengo demasiada información en la cabeza, o que estoy disperso, o que tengo una memoria extraordinariamente selectiva... algo así. Jamás creeré que tengo lagunas mentales porque empiece a sufrir cierto deterioro cognitivo. Eso es impensable. Soy mucho de escribir en cualquier papel lo primero que se asoma por mi cabeza, pensamientos, emociones, sentimientos... El otro día leí miles de palabras que he escrito en muchos momentos de mi vida, de hace años y más actuales. Y se me encogía el corazón al leer cosas que no podía reproducir en mi mente, que no podía imaginarlas porque las había olvidado completamente. Es por ello por lo que querría escribir más a menudo, para dejar plasmadas las cosas que sueño y siento, para leerlas una y otra vez y poder combatir esos despistes de amnesia sin el riesgo de perder la memoria, y después la cabeza.


Saludos

lunes, 17 de julio de 2017

Call

—¿Sí?
—Soy yo.
—¿Quién?
—Yo
—Ah, hola, no reconocí tu voz.
—Vaya.
—Soy un desastre, lo sé.
—Mira, precisamente te llamaba para hablarte de desastres.
—¿Qué?, ¿¡ha pasado algo!?
—Nosotros.
—¿Nosotros?
—Bueno, mejor dicho, lo que no nos ha pasado a nosotros. Qué desastre.
—No te entiendo...
—Es normal, cariño. Mira, yo te quiero.
—Vaya... no sé qué decir.
—No, si no tienes que decir nada.
—...
—Estoy agotado.
—¿Quieres que hablemos mañana mejor?
—No, no, espera, ¡no cuelgues! Mañana no me atreveré a hablarte de lo que siento.
—¿Y qué sientes?
—Sin ti, no siento mucho. No sé si me explico.
—Sí, pero, por qué sientes eso por mí.
—No lo sé, oye, ¿estás cosas podemos elegirlas?
—Supongo que no.
—Yo sólo sé que llegaste un día y empecé a escribir por ti.
—Qué bonito.
—Y qué triste.
—¿Por qué triste?
—Porque sólo escribo ojalás, esperanzas, como sueños bonitos y frágiles, que se rompen cuando me doy cuenta de que tú...
—¿De que yo...?
—De que... el plurar de tú es "vosotros" y no "nosotros".
—Yo ahora no estoy con nadie.
—Pero no estás conmigo. Y qué forma tan bonita de morir.
—No hay formas bonitas de morir..
—Claro que las hay. Estamos muriendo ahora mismo, a cada instante.
—Vaya...qué bonito. Sigo sin saber qué tengo yo que te haya llamado la atención.
—Y yo sigo sin saber por qué sigo esperando trenes que ya han pasado. La vida es un poquito así.
— Creo que me tengo que ir ya, ¿vale? Mañana hablamos.
—¡Espera!
—Dime.
—Seré breve: dueles.
—Lo siento...
—No te preocupes, cariño, a mí siempre me han dolido mucho las cosas.
—Hablamos mañana.
—Buenas noches, cariño.
—Buenas noches.
Y él sonreía, y por dentro lloraba.
bueno, qué vamos a hacerle, la vida es un poquito así. ¿Verdad?

Aquel día

¿Sabes? Estoy seguro de que ella te recuerda cada noche antes de dormir y quizás mirando las estrellas. Él no era el tipo de persona que andaba ofreciendo las estrellas, él te llevaba a ellas.


Ella le sonreía como si nunca hubiera llorado por el. Lo abrazaba como si no se hubiese ido. Lo amaba como si no le hubiese roto el corazón.
Le gustaba mirarla fijamente a los ojos, porque no era capaz de sostenerle la mirada y miraba a otro lado con una tímida sonrisa. Qué bonito es coincidir siempre contigo.
Temía encontrarse con él en cada rincón y sin embargo tenía miedo desesperadamente de no verlo.

Miraba su rostro y sólo podía ver el rubor tímido de un alma completamente enamorada de él… Fue tan feliz…
Sabías que iba a lastimarte, pero aún así te quedaste y esperaste tu destrucción, eso es de valientes.

¿Recuerdas aquel día? ¿Nuestro primer mensaje?, que de hecho fue tuyo, Nuestra primera sonrisa, ¿Recuerdas lo mucho que nos reíamos? ¿Nuestra primera llamada? ¿Recuerdas aquellas indirectas? Tengo que aceptar que poco a poco iba sintiendo tu interés por mi, pero el que terminó "enamorado" de ti fui yo.
¿Recuerdas mi primer regalo? ¿Recuerdas nuestra primera mirada?, yo si, pero cada día me pregunto si me recuerdas exactamente como aquel día que me conociste...con la misma sonrisa, con la misma alegría, tan solo te pido que me recuerdes como aquel día.

Ella disparó a quién prometió proteger. Aún seguirás siendo su estrella favorita.

martes, 11 de julio de 2017

Perdí la cuenta.



Había quedado en pasar a recogerla, no era la primera vez,  pero si era la primera vez que sabia que las condiciones estaban dadas.Hacía semanas que las conversaciones telefónicas, tenían cierta picardía subida de tono. Hubo química desde la primera vez que se vieron, y aunque la conversación siempre fue en tono de broma, de juego, esta vez ya rebasaba lo lúdico, se atraían.
Le mandó un mensaje cuando estuvo frente a su puerta: - “ ya estoy aquí, … frente a tu puerta”, su corazón latía con fuerza… ella abrió la puerta, llevaba un vestido corto que resaltaba su espectacular figura, ella se veía nerviosa también, pero él pudo sentir también sus ganas. Se saludaron con un beso en la mejilla ”, no había terminado de hablar cuando él la abrazó.
No podía dejar de mirar su espectacular cuerpo, pero tampoco dejaba de pensar que en una semana ella se casaría, y aunque él ya lo sabía, tenia cierto temor de meterse en donde no debía, su cabeza le decía: “No comiences lo que no vas a terminar”, pero su instinto le decía, “ahora o nunca”.
Cambiaron de lugar un par de veces, hasta que quedaron los dos sentados en la cama, muy cerca, todo en muy pocos minutos, puso su mano en su espalda y luego en su brazo, su piel era suave, y el mundo se paró...

Y ella está ahí, pensando en tantas cosas que terminan en nada, perdida en recuerdos y la nostalgia. Está ahí, contando las veces en que se cayeron y las veces en que supieron levantarse, riendo de aquellos ‘por siempre’ que inocentemente prometieron.
Fueron también los días en que se sentía la persona más jodidamente feliz del mundo, la más afortunada y la más plena. Las lágrimas que caían después de un ‘te amo, no te quiero perder’ y cada golpe al pecho retumbando los oídos cuando creían que el otro ya había abandonado todo.


Si él pudiera caminar en la misma calle que tú. Hacer cola en el mismo supermercado que tú. En el mismo café para leer su libro favorito. Compartir su vida, su mundo. Es lo que más añora en la vida, estar sin distancias y medidas. Invitarla a un hot dog y una Pepsi grande. Sentaros en el parque y hablar hasta tarde. Ir al cine y pelear por las palomitas hasta que la película se acabe. Si pudiera hacer todo eso.... Si pudiera mirar al cielo, igual que tú, tal vez la distancia sería menos dolorosa si todo fuera como tú.



Ya no se leen, ya no se escuchan. Sabe que ya no estás aquí, pero si por alguna razón llegas a sentir esto, recuerda que lo de él sí fue real.


Ya perdí la cuenta de los muchos ‘te extraño’ que me tragué.

miércoles, 5 de julio de 2017

Ellos



Siempre que se ven, aún cuando hay un millón de razones para irse, él todavía busca una razón para quedarse. Hablan y ninguno de los dos quiere dejar de hacerlo.
Él la encontró, simplemente lo sintió. Sabía que era el amor de su vida, que con ella pasaría el resto de sus días. Sabía que no sería facil pero estaba seguro que el amor lo haría todo posible, y más teniendo esa sonrisa.
Sabía que tendría con quien contar para siempre, que tendría alguien que le apoyaría, que tendría con quien compartir sus locuras.Sabía que la confianza que se tenían nunca la tendria con alguien mas. Sabia que le sería fiel para siempre, que sería leal y le respetaría.
Y es que cuando el amor de tu vida llega, tu simplemente lo sabes. Puedes no sentir tanto amor de inmediato, pero la seguridad de que ese amor viene, esta constantemente presente.
Y es que siempre supo que envejecerían juntos, que la vida les juntó para siempre, que no serían cualquier relación, que eran el uno para el otro.
Y ahí estaba yo, explicándole a nuestros nietos que cuando alguien se va de nuestro lado nos enseña el valor del amor y nos damos cuenta de lo que realmente nos merecemos. Y cuando llega, entendemos que la vida tiene esa persona guardada para nosotros, entendemos por qué no funcionó con nadie más.


Le contaba entre risas y lagrimas el amor de su vida recordando su hermosa historia sin fin.
Le encantaba verla reír con ganas, tenía dos clases de risa: una era la típica risa tonta y la otra una sonrisa a carcajadas, con la cabeza echada hacia atrás.Si tuviera un solo objetivo en la vida, sería hacerla reír a diario.
No te ahogues en un mar de pensamientos, por no darte la oportunidad de darle rienda suelta a todo lo que sientes.Dicen las malas lenguas que no cuenta como error si cuando le piensas aún te saca sonrisas.
Se supone que no debo enamorarme de ti.


Saludos

martes, 4 de julio de 2017

Grandes!!


No salen en televisión, no hacen anuncios, no les piden autógrafos y no tienen miles de seguidores en las redes sociales, pero son grandes, muy grandes, os lo puedo asegurar.
Son capaces de conseguir grandes cosas a nivel colectivo e individual, estos chicos no tienen límites.
Han realizado una temporada espectacular, llena de grandes partidos, practicando un juego en ocasiones difícil de mejorar y viviendo con intensidad cada momento.

La derrota para un equipo modesto es el pan de cada día, el empate es el consuelo y la victoria un premio que rara vez toca. Eso sí, nadie disfruta una victoria como ellos, y da igual si es de rebote en el último minuto, mucho mejor que sea así.
Dicen que los equipos de fútbol de matados que formamos con nuestros amigos es lo único que nos mantiene centrados, quizás sea así.




Creo que nunca hemos podido juntar el equipo al completo. Solemos tener a mano el teléfono de uno de esos mercenarios dispuestos a jugar un partido de fútbol en cualquier situación, no importa ni donde ni cuándo. 
A un equipo de fútbol normalmente se le suele exigir cierta profesionalidad. Al nuestro le vale con la puntualidad.
Nuestros calentamientos a veces consisten en resguardarnos en la caseta y contarnos con cara de cansados lo que hemos hecho algunos de nosotros la noche anterior.
Tenemos un gran capitán que se encarga de la ingrata labor de organizar las convocatorias, las fichas, alineaciones y otros trámites burocráticos. Incluso hace de jugador. Creo que acabará internado y los médicos dirán que ya ha dejado de escribir con sangre en las paredes “BASCULAMOS”, “HAY QUE BAJAR” o “¿EL 8 DE QUIÉN ES?




Este año hemos vuelto a jugar con las mismas ganas e ilusiones. Este deporte nos hace bien, nos da energía y nos despeja de los problemas y la rutina. Somos un grupo de chicos de varios perfiles pero todos vamos por lo mismo: jugar y divertirnos. Creo que el sentido de pertenencia a este equipo, con los valores que ello implica (como el respeto, solidaridad …) es algo a veces difícil de explicar.
Sólo tengo palabras de agradecimiento hacia estos locos bajitos, para cada uno de ellos y los que no están , que con su forma de ser y por todo lo que dan, me considero afortunado. Gracias por ser los mejores, por tratarme como a uno más cada partido. El resultado final del cocktail de emociones, pensamientos y recuerdos, es un repleto y profundo sentimiento de gratitud.
Son guardianes y mientras dure el partido, estaremos a salvo. Porque cuidamos unos de otros.
Te parecerá una tontería. Sé que es una locura. Pero para eso sirve el fútbol.

Saludos