miércoles, 5 de julio de 2017

Ellos



Siempre que se ven, aún cuando hay un millón de razones para irse, él todavía busca una razón para quedarse. Hablan y ninguno de los dos quiere dejar de hacerlo.
Él la encontró, simplemente lo sintió. Sabía que era el amor de su vida, que con ella pasaría el resto de sus días. Sabía que no sería facil pero estaba seguro que el amor lo haría todo posible, y más teniendo esa sonrisa.
Sabía que tendría con quien contar para siempre, que tendría alguien que le apoyaría, que tendría con quien compartir sus locuras.Sabía que la confianza que se tenían nunca la tendria con alguien mas. Sabia que le sería fiel para siempre, que sería leal y le respetaría.
Y es que cuando el amor de tu vida llega, tu simplemente lo sabes. Puedes no sentir tanto amor de inmediato, pero la seguridad de que ese amor viene, esta constantemente presente.
Y es que siempre supo que envejecerían juntos, que la vida les juntó para siempre, que no serían cualquier relación, que eran el uno para el otro.
Y ahí estaba yo, explicándole a nuestros nietos que cuando alguien se va de nuestro lado nos enseña el valor del amor y nos damos cuenta de lo que realmente nos merecemos. Y cuando llega, entendemos que la vida tiene esa persona guardada para nosotros, entendemos por qué no funcionó con nadie más.


Le contaba entre risas y lagrimas el amor de su vida recordando su hermosa historia sin fin.
Le encantaba verla reír con ganas, tenía dos clases de risa: una era la típica risa tonta y la otra una sonrisa a carcajadas, con la cabeza echada hacia atrás.Si tuviera un solo objetivo en la vida, sería hacerla reír a diario.
No te ahogues en un mar de pensamientos, por no darte la oportunidad de darle rienda suelta a todo lo que sientes.Dicen las malas lenguas que no cuenta como error si cuando le piensas aún te saca sonrisas.
Se supone que no debo enamorarme de ti.


Saludos